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Nuevo gato en el hogar: las 5 claves para presentarlo con éxito al resto de familia peluda

 

Un nuevo gato ha llegado a tu hogar. Y en tu casa ya habitan más peludos. ¿Cuál es la mejor manera de que conozca al resto de habitantes? ¿Hay algún problema con que en la casa habiten perros?

Hablamos con Noelia, de Calmadogs, que nos atiende en una calurosa tarde cacereña.

Hablamos sobre cómo introducir a un nuevo gato en un hogar en el que ya conviven más animales.

A Noelia muchas veces le preguntan: “¿este perro es compatible con gatos?” Ella es de la idea de que el 99% de los perros son compatibles para vivir en un hogar con gatos, y viceversa.

Es una cuestión de adaptación: unos lo hacen antes y otros más tarde. La clave – como ocurre en cualquier convivencia – es el respeto. En el caso de perros y gatos: el respeto del espacio.

Noelia habla desde la experiencia: en su hogar conviven actualmente tres perros y cuatro gatos. Su trabajo en educación canina y felina le ha ido demostrando que tolerancia y respeto son las claves para una convivencia feliz.

Nuevo gato en el hogar: 5 claves para presentarlo al resto de familia peluda

Los gatos no son grandes amantes de los cambios: suelen estresarse y pasarlo realmente mal en las mudanzas y en los nuevos hogares.

La paciencia es una de las claves para conseguir que el nuevo gato sea aceptado en un hogar en el que ya conviven más animales. Un gato adulto, dependiendo de las experiencias que haya vivido, puede tardar más tiempo en adaptarse. Un gatito joven normalmente será aceptado de manera más rápida por el resto de habitantes.

Al introducir a un nuevo perro o nuevo gato en tu hogar, es importante pensar en el bienestar de todos: en el que llega y en todos los que ya están habitando en el hogar.

Estas son las pautas que nos propone Noelia para presentarlo con éxito al resto de habitantes del hogar.

 

  1. Adaptar un lugar para el nuevo gato.

 

El primer paso es que el nuevo gato tenga un lugar en el que se sienta cómodo y que él perciba como seguro.

Adapta un lugar para el nuevo gato. Puede ser el cuarto de baño o un espacio dentro de un dormitorio.

En ese espacio, ubica su rascador, su arenero, su cama, su comida y su agua: todo lo necesario para que tenga sus necesidades cubiertas.

Es preferible que inicialmente no sea un lugar común, como el salón o comedor, ni tampoco un lugar de paso: tiene que ser un lugar que el gato perciba como seguro.

Durante los primeros días, el gato permanecerá aislado en ese espacio, permitiendo las visitas de los humanos del hogar.

Cada día, entra en ese espacio, cambia su agua, limpia su arenero, rellena su comida, y comparte un rato con él.

Así, el gato se familiarizará con su entorno y lo irá percibiendo como su lugar seguro.

 

  1. Permitir explorar más allá de su lugar seguro

 

Cuando el gato esté adaptado a su lugar seguro, ofrécele la oportunidad de salir de él y explorar: poco a poco y siempre sin forzar.

Abre la puerta del lugar seguro para que el gato – si quiere – salga a explorar. Así se familiarizará con nuevos espacios, texturas y olores.

Es importante que durante las primeras exploraciones, no entre todavía en contacto con el resto de animales del hogar. Noelia recomienda aislar al resto de animales en un espacio al que no pueda acceder el nuevo gato.

  1. Conocer al resto de animales del hogar

No es solo que el nuevo gato conozca al resto de animales del hogar. La presentación del nuevo miembro del hogar hay que hacerla pensando en el bienestar de todos: del que llega, y también el bienestar de los que ya están.

La presentación debe ser natural: sin forzar y poco a poco. Como idea, Noelia propone poner una barrera entre los habitantes habituales del hogar, y el nuevo gato. Así podrán observarse y familiarizarse, antes de compartir un mismo espacio físico.

Cuando se vayan mostrando cómodos, se puede abrir la barrera, y que ellos mismos comiencen a interactuar: poco a poco y sin presión. Esa es la vía para, desde un primer momento, establecer una relación de respeto.

  1. Facilitar las vías de escape.

 

Aunque los animales se conozcan entre sí, estén adaptados y se respeten,  hay ocasiones en las jugarán y, si la intensidad del juego sube, comenzarán a perseguirse.

Para un gato, es fundamental disponer de vías de escape: lugares en los que pueda ponerse a seguro cuando se sienta amenazado. ¿Qué lugares son esos? Sobre todo, escapes en altura: estanterías en la pared o armarios a los que un perro no pueda acceder.

Facilita estas vías de escape para que tu nuevo gato pueda acceder a ellas cuando lo necesite

 

  1. Supervisión

Las primeras tomas de contacto del nuevo gato con el resto de animales, se realizarán siempre con supervisión de un humano, que observará y vigilará los comportamientos de cada habitante peludo del hogar.

Y durante el periodo de adaptación, aunque los habitantes peludos del hogar hayan demostrado que pueden llegar a llevarse bien, es importante que el nuevo gato se quede totalmente aislado en su lugar seguro cuando no haya humanos en el hogar.

Estas pautas con la clave para sentar las bases de una convivencia feliz. Aplicar el sentido común y pensar siempre en el bienestar de todos los habitantes peludos del hogar facilitará la integración del nuevo gato.

 

¿Qué situaciones habéis vivido en vuestro hogar cuando ha llegado un nuevo amigo peludo? Compártelo con la comunidad más gourmet del mundo animal.

 

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