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No sin mi “perrhijo”

 

No sin mi perrhijo. Los perrhijos son los nuevos reyes del hogar.

En la sociedad actual está apareciendo un nuevo modelo familiar, en el que los perrhijos son un miembro más.

Las parejas jóvenes deciden no tener hijos, o aplazar su llegada, y en su lugar adoptan un perro. Lo mismo ocurre con los solteros emancipados, que optan por formar un hogar monoparental, incorporando un perrhijo y formando así una familia.

La población española entre 0 y 4 años de edad  supera por poco los 2 millones, mientras que el número de perros es de casi 6 millones. Las cifras hablan por sí solas:

En España hay 3 perros por cada niño menor de 4 años

El estilo de vida de las grandes ciudades, la soledad, la necesidad de cariño, o simplemente la comodidad, son varios de los motivos que originan la tendencia a tener perrhijos en el hogar.

Los canes nos regalan su lealtad y su amor incondicional, y el lazo de amor que nos une a ellos es enorme.

Y aunque la relación perro-humano basada en el amor y la lealtad es sana y positiva,  el exceso de mimo y atenciones, puede generar excesiva dependencia de nuestro perrhijo hacia nosotros.

Los perros sobreprotegidos pueden sufrir ansiedad cuando se separan de sus dueños y pueden tener problemas de relación con otros canes. Así que ya sabes: amor perruno sí, pero sin llegar a extremos dañinos.

Estas son las señales que indican que tienes un perrhijo:

  • No le dejas solo ni un momento: va contigo de vacaciones, a la compra, a tomar el aperitivo… e incluso entra contigo al baño

perro de vacaciones, con su maleta y gafas de sol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Lo tratas como a un bebé, y te refieres a él como “mi niño”, “mi niña”, “mi hijo” o “mi bebé”
  • Duerme contigo, y te despierta de un lametazo en cuanto detecta el primer rayo de sol por la mañana
  • Celebras su cumpleaños por todo lo alto, e invitas a todos sus perro-amigos para que soplen la  vela de su tarta con él
  • Ir de compras es una actividad obligatoria cada temporada: va siempre a la moda y no le falta ni un detalle en su vestuario

 

Chihuahua de compras, con gafas de sol y rodeado de bolsas

 

 

 

  • Recibe tratamientos de belleza en un spa canino, y va a la peluquería a que le peinen

Perros en una peluquería de humanos

 

 

 

  • Se sienta a comer contigo en la mesa, y su menú es de lo más elaborado

Perro comiendo un bol de cereales

 

 

 

  • Te enfadas, y con razón, cuando no le permiten el acceso a un establecimiento
  • Tiene acceso privilegiado a todos los espacios de tu casa: tu cama, el sofá… y hasta el mando de la televisión.

 

¿Te suena alguna de estas señales?

Risas aparte: amor a nuestros perros sí, pero con medida y sin excesos.

Como amor perruno, no hay ninguno.

 

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