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9 claves para elegir a un buen educador canino

 

Los educadores y adiestradores caninos son cada día más populares gracias a programas de televisión, en los que vemos cómo perros con graves problemas de conducta, acaban obedeciendo a sus dueños y se comportan como auténticos corderitos.

Dejando a un lado los medios de comunicación, cuando hablamos de educación canina, es importante conocer unos puntos básicos a tener en cuenta la “escuela” a la que acudiremos a aprender. Sí, digo bien: “acudiremos”. Porque uno de los pilares básicos para que la educación canina funcione, es que el perro y los humanos con los que convive, participen en el proceso de aprendizaje.

Que haya conexión personal, y que utilice métodos no agresivos son otros dos puntos a tener en cuenta. El objetivo final es que tu perro sea feliz, y eso no se consigue con castigos.

En este post te damos las pautas para elegir a un buen educador canino.

 

9 claves para elegir a un buen educador canino

Son varios los factores a valorar en el momento de buscar un buen educador canino.  Desde Mi Pet Gourmet, te ofrecemos una selección de los que consideramos más importantes:

 

1. Saber para qué quieres un educador canino:

Para empezar, saber para qué quieres acudir a un educador canino orientará hacia dónde dirigir tu búsqueda: quieres que tu perro obedezca, quieres practicar algún deporte con él (como Agility), o tienes problemas de convivencia que quieres solucionar, son situaciones diferentes a resolver.

Hay educadores que se basan en la obediencia: ante tal conducta, hay que actuar de tal manera. Hemos hablado de  tipos de educación en el artículo “Tipos de educación canina”.

Lo habitual es que busquemos un educador canino para reconducir problemas de convivencia.

Nuestra opinión es que una educación en positivo, no agresiva ni basada únicamente en la obediencia, es mucho más eficiente para conseguir el equilibrio de una convivencia tranquila.

2. La formación como educador canino:

Aunque no existe formación oficial para los educadores caninos, sí que existen escuelas con prestigio y expertos formadores. Cuantas más herramientas conozca el educador, más situaciones será capaz de resolver.

Un buen educador canino facilitará a sus clientes los cursos que ha realizado. Cuanto más  amplia sea la temática incluida en su formación, mejor: cursos sobre educación de cachorros, técnicas B.A.T. (Behaviour Adjustment Traninng), sobre agresividad, terapia asistida con animales, etc.

3. La experiencia del educador canino:

Su experiencia es otro factor a valorar. Muchos educadores caninos muestran su experiencia en su web o en sus perfiles de redes sociales. En la experiencia, podrás valorar la filosofía que utiliza, a qué tipo de familias ha ayudado, y la metodología que ha aplicado a cada caso: si ha utilizado métodos amables, o métodos aversivos (son los que utilizan daño o intimidación, collares de ahogo, amenazas o castigos físicos al perro).

4. Opiniones y testimonios

Las referencias de las personas que han trabajado con un educador canino son una muy buena orientación, a través de ellas podrás valorar cómo se solucionó el problema, y de qué manera se ha trabajado. También la recomendación de otros profesionales, como veterinarios, es un punto a valorar.

5. Trabajo con la familia

Para solucionar los problemas de convivencia, el educador canino debe trabajar tanto con la familia como con el animal. En una primera sesión, visitará el domicilio, y observará cómo se comportan en su entorno, tanto el perro como el resto de habitantes del hogar.

Por eso es básico que el trabajo se realice el conjunto de habitantes del hogar: en la consulta inicial, y para problemas más profundos, el trabajo presencial es necesario para conseguir equilibrio y paz en el hogar.

Hay pequeñas dudas que sí se pueden resolver con una llamada telefónica, o mediante una consulta on-line

educador canino

6. Información por escrito de las sesiones

Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. Por eso es importante que el educador canino entregue un informe inicial en el que se describa el estado del perro, el trabajo propuesto, y las expectativas claras de lo que se puede conseguir.

En posteriores sesiones, se pueden contrastar los logros conseguidos, partiendo del informe inicial.

7. Sinceridad respecto a las posibilidades de lograr cambios

Una vez que el educador haya analizado la situación, debe mostrar qué expectativas de cambio se pueden esperar.

Cuando hay problemas de convivencia, la solución no es hacer que cambie el perro, sino que cambiemos nosotros. Como consecuencia de este cambio, cambiará el perro. Y en este punto, el educador puede evaluar si la familia está comprometida a modificar el entorno, y así lograr un equilibrio en la convivencia

8. Empatía

Un buen educador canino debe ser empático con los perros y con las personas. Como buen conocedor de los perros (y de los humanos), debe reconocer por qué los perros actúan de una determinada manera ante una situación, y comprender – sin juzgar – por qué los humanos reaccionan así ante el comportamiento de su perro.

9. Calma

Es fundamental que el educador canino transmita calma: tu perro tiene que sentirse cómodo con la persona que va a resolver los problemas de convivencia.

Un buen educador canino, es también buen conocedor de las señales de calma, y conseguirá en poco tiempo que  tu perro confíe en él.

Comparte con Mi Pet Gourmet tus experiencias educando a tu perro.

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