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Diario de Nina, capítulo 6: una tarde en la tienda de animales

Nuestra querida Nina visita por primera vez una tienda de animales y nos regala una bonita reflexión…

 

Diario de Nina, capítulo 6: una tarde en la tienda de animales.

 

Queridos lectores y lectoras. Hoy estoy un poco reflexiva. Mau me ha sacado de casa, pero no para ir al parque o al veterinario. Hemos ido a una tienda de animales.

 

Era una tienda muy grande de varias plantas y escaleras, con olores de comida y muchas luces y sonidos diferentes. Todo un poco mareante, la verdad, aunque no se lo voy a decir a Mau porque sé que a ella le gusta mucho sacarme a pasear y enseñarme cosas nuevas, y es muy sensible a las críticas.

 

Hemos ido a un mostrador enorme y Mau ha pedido a una señora bajita y con gafas, un pienso especial para mis dientes (ya sabéis que ahora Mau me los cuida muchísimo).  Me gusta mucho ir a las tiendas porque todo el mundo me dice lo bonita que soy y me acaricia. Pero esta vez no estaba disfrutando nada. Yo iba como siempre segura en mi transportín, pero aun así me he sentido intranquila y un poco rara.

 

Los gatos tenemos un oído finísimo y no podía parar de escuchar los lamentos de unos cuantos animales aunque, por más que miraba, no los veía.

 

La señora bajita con gafas le ha dado a Mau mi comida en una gran bolsa (una bolsa es como una caja pero blandita, también para meterse dentro), y entonces hemos bajado por otras escaleras diferentes. Yo me fijo muchísimo en todo.

 

Y entonces hemos llegado a una sala muy rara con cajas transparentes… y gente dentro.

 

Gente como yo, quiero decir.  Gente, y algunos perros también.

 

En realidad he contado tres perritos que estaban muy asustados de las luces y tenían hambre. Un pájaro muy bonito que preguntaba por qué estaba solo allí. Unos ratones que en vez de jugar estaban muy quietos. Dos conejos tristes. Treinta y ocho peces que daban vueltas y vueltas en unas cajas pequeñas, y bueno mucha más gente triste. Mucha.

 

Me he escondido en mi transportín y me he dado cuenta de la suerte que tengo con Mau, que me vino a buscar cuando era yo era muy pequeña. Creo que no me hubiese gustado que Mau me comprara de una caja transparente y me pagara como hace con mi comida para los dientes.

 

Muchos amigos del parque vienen de protectoras de animales y ahora son muy felices. Mucho más que los de la tienda.

 

Hoy no voy a poder dormir pensando en esa gente que se pasa los días y las noches en las cajas transparentes.

 

Mau también se ha puesto triste, pero al salir de la tienda se ha agachado y me ha dicho al oído: Querida Nina, muchas personas intentamos cambiar esto. Dentro de poco no se venderán a tus amiguitos en las tiendas. Te lo prometo.

 

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