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Diario de Nina, capítulo 7: Voy a buscarme un trabajo

En el capítulo de hoy, nuestra querida Nina quiere ser más independiente, y se le ocurren un gran número de ideas para lograr esa ansiada independencia…

 

Diario de Nina, capítulo 7: Voy a buscarme un trabajo

 

¡Se acabó! Voy a buscarme un trabajo.

 

Hola lectores y lectoras. He estado pensando y creo que me voy a buscar un trabajo. Quiero ser autosuficiente y no depender tanto de Mau. Bueno no depender del todo, porque aunque ya sé hacer muchas cosas sola, me parece que no son suficientes para que me den comida por ellas. Y cuando digo comida me refiero a latitas de pescado, y no a esas nuevas galletas secas sin sabor que vamos a buscar a la tienda. ¡Puaj!

 

Recapitulemos y veamos todas mis aptitudes: sé abrir puertas y ventanas con mi pata, aunque a veces no puedo. Es un misterio: a veces si, a veces no. He descubierto que tiene que ver con una cosa brillante que Mau lleva siempre encima y llama llaves, pero aún no sé cómo funciona su mecanismo. Tengo que investigar un poco más.

 

Sigamos. Sé subirme a sitios imposibles, empinados, peligrosos e inapropiados. Esto enfada mucho a Mau, así que podría trabajar de eso. Enfadando a gente sin pelo. Jejeje. Vale, ya lo pillo, eso tampoco es canjeable por latitas.

 

¡Uf! Pues no sé…porque dormir, tirar cosas al suelo, ponerme gafas de sol y frotarme con las piernas de la gente no creo que sirva tampoco de mucho a mis propósitos de independencia.

Bueno…Todo esto es porque en realidad estoy un poco enfadada hoy.

 

A Mau le ha dado ahora por customizar camisetas viejas para ponérselas otra vez. Algo así como si yo después de lamerme el pelo que se cae me lo vuelvo a pegar con saliva para usarlo otra vez. Un asco, vamos. ¡Pero su afición me ha descubierto una vocación! ¡Yo lo que quiero es coser!

 

¡La caja de costura es tan fascinante! ¡Hay tantas cosas que comer! Los hilos de colores que parecen gusanitos muy delgados cuando los mastico y los enredo, las agujas pequeñitas que tintinean al tirarlas todas al suelo y desaparecen, los botones redondos con agujeros que se esconden debajo del sofá como si fueran escarabajos. ¡Me encanta coser!  Mau se enfada conmigo cuando coso, y me castiga sin latita un día.

 

Por eso he pensado que me voy a buscar un trabajo para ser más independiente.

 

Así que si queréis contratarme vivo en una casa con puerta a la calle y pájaros fuera.

No tiene pérdida.

 

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