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Las 7 claves para convivir con un cachorro y sobrevivir en el intento

 

 

Cuando un cachorro llega a la vida de un humano, la llena de felices momentos. Los cachorros son alegres, juguetones y están llenos de energía. Están en continuo aprendizaje, son curiosos, impacientes… y ¡también cometen bastantes trastadas!

Convivir con un cachorro implica no solo jugar, sino también entender sus necesidades y tratar de satisfacerlas.

No todo es un mundo de rosas. Una tenencia responsable supone conocer las circunstancias a las que te vas a enfrentar durante sus primeros meses de vida,  y buscar soluciones pensando siempre en cubrir las necesidades de tu pequeño peludo.

 

Las 7 claves para convivir con un cachorro y sobrevivir en el intento

 

Una de las etapas más dulces de la vida de un cachorro es la que va desde los 3 a los 5 meses. A esa edad, los perros son adorables. Su manera de moverse y  su mirada de inocencia harán que te derritas.

Laura Martín, de convivirconperro tiene muy reciente la experiencia de lo que supone convivir con un cachorro: Cloro, su pequeño peludo, está llenando su vida de alegría y de intensos momentos.

Gracias a su observación en primera persona, en este post te contamos las claves para “sobrevivir” a primeros meses de vida en común.

 

  1. Asumir que tu cachorro no se puede quedar solo ni un minuto

 

Los cachorros no están preparados para estar solos: igual que los bebés, necesitan estar siempre acompañados. La compañía de su humano le proporciona la tranquilidad y calma que tanto requieren en esta etapa.

Cuando dejamos a un cachorro solo, se estresa, se pone nervioso, y comienza a realizar trastadas que nos pueden dar algún que otro disgusto.

En los primeros meses de vida, los cachorros necesitan compañía las veinticuatro horas del día,  los siete días de la semana. También a la hora de dormir: tu cachorro estará más tranquilo si duerme cerca de ti.

El acompañamiento continuo implica organizarse con el resto de la familia, de tal modo que siempre haya alguien cerca de tu cachorro.

 

 

  1. Asumir la limpieza en la casa de pipís y cacas

 

Los cachorros en esta etapa no están preparados para contener sus necesidades. Están jugando, de repente se quedan quietos, y hacen sus necesidades.  No pueden controlarlo. Son como bebés, pero sin pañal.

Los humanos pensamos que lo primero que tenemos que enseñarles es a hacer sus necesidades en la calle. Pero en esta etapa,  los cachorros hacen sus necesidades hasta  10 veces al día, y no están preparados para salir a la calle tantas veces.

Dos o tres salidas, de dos o tres minutos son más que suficientes. Y el objetivo de estas salidas es que conozcan su entorno más cercano, no que aprendan a hacer sus necesidades fuera de casa.

Forzarle a salir más a la calle puede resultar estresante para tu cachorro, y también contraproducente, porque al estresarse, se bloquean y no pueden procesar bien la información que reciben.

Cuando tu cachorro vaya aceptando mejor las salidas a la calle observarás que, mientras en casa hace pis de un tirón, fuera de casa hace pequeñas cantidades de pis en diferentes sitios. Será él el que muestre interés en los sitios en los que hacer su pis.

Así que prepárate para asumir que, durante este periodo, la fregona y el cubo van a estar constantemente fuera del armario.

 

  1. Asumir que tu cachorro va a querer jugar, jugar y jugar todo el día

 

Tu cachorro va a querer jugar durante todo el rato que permanezca despierto.

Respetar sus momentos de descanso es fácil. Responder a todas sus llamadas al juego resultará en ocasiones cansado.

En esa etapa, tu cachorro forma su dentadura y cambia sus dientes de leche por sus dientes definitivos. Y uno de sus juegos favoritos es morder. Muerden todo lo que encuentran a su alcance: zapatillas, calcetines, cojines, muebles… y también intentarán mordisquear amorosamente a sus humanos.

Más que un juego, es una necesidad: en esta etapa hay que proporcionarle juguetes y objetos que puedan morder… y también dejarnos mordisquear (aunque sea un poco J)

 

  1. Conocer y asumir que tu cachorro tiene falta de autocontrol

 

En esta etapa, tu cachorro no es capaz de controlarse, es tremendamente curioso y además es muy impaciente. No entiende que no se satisfagan sus necesidades de inmediato.

Cuando su olfato detecta comida, quiere probarla. Cuando necesita contacto de un humano lo pide y lo pide hasta que lo consigue.

Un truco para que los humanos puedan comer de manera tranquila es preparar para el cachorro un juguete interactivo con dispensador de alimento (tipo Kong). Rellénalo de comida para que esté relajado y entretenido durante vuestras comidas.

 

  1. Ser su referente de calma

 

Los cachorros son tremendamente activos, y lo que menos necesitan es una estimulación que les produzca excitación excesiva.

Un cachorro necesita un referente de calma para contrarrestar su excitación y, a falta de otros perros adultos a su alrededor, los humanos somos sus referentes de calma.

 

  1. Socialización: sí, pero a pequeñas dosis

 

Los cachorros son tiernos y simpáticos, y cuando salgas con él a la calle, todo humano con el que os crucéis va a querer saludarlo. Y lo mismo ocurrirá con las visitas de amigos a tu hogar: llegarán gritando y corriendo para conocer a tu pequeño peludo. Para tu cachorro cualquier novedad en su entorno supone una sobredosis de estímulos y, ante un nuevo humano, se sobre-excitará de manera que luego le costará volver a la calma.

En la calle, procura que los primeros paseos sean lo más en silencio posible. Los estímulos externos que le llegan son para él un torrente de información: sonidos de la calle, olores de plantas, personas y otros animales, colores, texturas, sensaciones… ¡Es cantidad de información! Evita despistar su atención hablándole para que procese toda la información con calma.

La mayoría de los humanos desconocen cómo saludar de manera adecuada a un perro. Las pautas para una correcta presentación son sencillas: comportarse de manera calmada, y no forzar el saludo. Si el cachorro quiere acercarse de manera voluntaria al nuevo humano, perfecto. Si no quiere acercarse, no obligarle a que acuda.

 

  1. Observa sus comportamientos, y solicita ayuda si es necesario.

 

Observa los comportamientos de tu cachorro. Ante cualquier conducta que te parezca extraña, no dudes en solicitar la ayuda de un experto en educación canina. Cualquier pequeño problema que detectes, será más fácil de solucionar si no dejas que vaya a más.

 

Compartir tu vida con un peludo te traerá grandes alegrías y buenos momentos. Conocer sus necesidades y satisfacerlas hará que vuestra convivencia sea feliz.

Conociendo y asumiendo las claves para convivir con tu cachorro, sentarás las bases para que vuestra convivencia sea siempre en positivo.

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